domingo, 12 de noviembre de 2017

MUSICO PUNEÑO DE TALLA UNIVERSAL

JORGE HUIRSE,
UNA GLORIA  MUSICAL ETERNA
Tomado de: EL ECO DE PUNO nov17
V
einticuatro años ha desde aquel 11 de diciembre de 1992, en que el gran músico, pianista, compositor y director de orquesta puneño Jorge Huirse, partiera definitivamente.
Un lapso durante el que la música peruana se ha visto huérfana de ese exquisito manejo instrumental con el que alcanzó, bajo su batuta, niveles hasta hoy no parangonados.
Existe entonces la responsabilidad de evocar a nuestro célebre artista .en la exacta dimensión histórica que le tocó cumplir en su rutilante paso por la música nacional.
De Jorge Huirse hay que hablar sobre todo de su trascendencia como músico polifacético, superdotado, intuitivo, diestro (aunque zurdo) y de la profunda huella que su estro artístico ha dejado sobre la música nacional, criolla y andina.
Seguramente la visión del Titicaca mitifico que lo acunó, y el entorno de don Rosendo, su padre también músico y prolífico compositor y recopilador, le insuflaron el ánimo y le despertaron el genio que traía consigo.
Es esta una evocación del artista junto con un íntimo recuerdo, que, sin embargo, no deja de ser un reclamo para hacer más vigente su contribución a la música nacional.
En 1944 y en uso de una beca que consiguió del gobierno de entonces, partió a Buenos Aires, entonces la puerta grande del arte en América, donde consolidó su formación musical orientada ahora a la composición y al manejo orquestal.
En Buenos Aires encabezó la gran batalla por la música peruana, haciendo que grandes instrumentistas italianos y argentinos
acometieran el formidable reto del ritmo andino y lo aquilataran como lo que es: exquisito, de variedad y riqueza inmensas.
En materia de ritmos criollos, elevó a espacios sublimes y llevó al disco acompañándolas a gran orquesta o con solo su piano, a figuras como Jesús Vásquez -entonces una veinteañera de diáfama e irrepetible voz., Los Trovadores del Perú, Los Morochucos, Luis Abanto Morales, a quienes convocó a la capital bonaerense. Grandes tenores italianos y argentinos también fueron parte de la euforia peruanista en la capital argentina.
Como resultado vino sobre el Perú una avalancha de aquellos viejos discos de carbón de 48 rpm, Odeón, que hicieron bailar y amar a varias generaciones.
El genio de Jorge fue el que le puso profundidad armónica y orquestal al vals, la polka, el festejo, la marinera y el huayño.


Así también se vistieron de virtuosa etiqueta instrumental las canciones de Felipe Pinglo, Eduardo Márquez Talledo, Felipe Coronel Rueda, Laureano Martínez Smart, Daniel Alomia Robles, Carlos Saco, Salvador Oda, Chabuca Granda, Luis Abelardo Núñez, Francisco Reyes Pinglo, Serafina Quinteras y casi todos los autores de la gloriosa Guardia Vieja.
Su retorno al Perú, en 1961, constituyó todo un acontecimiento nacional pues volvió contratado por la entonces poderosa y potente Radio Victoria, de José Eduardo Cavero, que puso bajo sus órdenes a 30 de los más virtuosos instrumentistas sinfónicos que tenía Lima, entre ellos el inigualado violín concertino de Rafael Purizaga. “Vuelve Jorge Huirse, el arreglista más completo de los ritmos de América”, rezaban los inmensos cartelones que la emisora colocó en las calles de la capital promoviendo su estrella. Con esa orquesta grabó el inconmensurable LP “Machupicchu”.
Luego conducirla la Orquesta Sinfónica de Breña (con la que llegó hasta Juli, Puno, a tocar a orillas del Titicaca), la Orquesta de Cámara Sono Radio con la que hizo el LP “Mi Perú” junto con el Coro de la AAA, y la Orquesta de Cámara de la Guardia Republicana hoy de la Policía Nacional, con la que volvió a hacer historia al grabar “Laika Tokoña" o “Danza de Brujos”, una recopilación de diversos ritmos musicales altiplánicos, y varios otros discos de larga duración. Una veintena de discos de larga duración y decenas de 78 rpm anidan en su repertorio disquero.
Su tenaz lucha en pro de los derechos de autor, sin embargo, fue motivo de la ojeriza de disqueras y dueños de la TV que optaron por marginarlo.
En cuanto a la música puneña, cómo no hacer, apenas como muestra, un parangón de manejo instrumental entre el “Paja Brava" que grabó en 1945 en Odeón, y el formidable trabajo sinfónico de “Himno al Sol” que tuvo como tema precisamente esa versión de “Paja Brava”, el huayco paterno que ganó el Premio Nacional en los años 40. Otros temas, como “Quisiera ser picaflor”, “Me voy con mi paloma”, “Cerrito de Huajsapata”, “Anillito de Oro”, “Pastorita”, “Llameros”, “Balsero del Titicaca”, “Deja la rosa en botón”, “Kasarasiri”, “Kajelo”, “Pujllay” (Carnavales), “Kusl - Kusi”, entre muchos.
La música puneña en especial; pero también temas diversos de Cusco, Apurimac, Huancavelica, Junín, Huánuco, encontraron en su talento y su técnica la consagración.
Quedan en el tintero innumerable circunstancias en las que Jorge Huirse, al frente de la Orquesta Sinfónica del Estado (Argentina), desarrolló y probó la grandeza de nuestra música.
Gloria eterna su virtuosismo pianístico, a su genio creador y a su talento orquestador, que llevaron de la mano por horizontes universales a la música nacional.

Porque así también se hace Patria, gloria inmensa a Jorge Huirse.






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