martes, 22 de agosto de 2017

HISTORIA DEL ,PERÚ CONTEMPORÁNEO


NOTICIAS DE LA TIERRA NUESTRA

NOTIPUNO22AGO17
ESTIGMATIZACIÓN A LO QUE VENGA DE PUNO
LA REPUBLICA, Liubomir Fernández. 20AGO17.- Debate. Analistas explican por qué Puno es visto como una región de castigo y atraso. Esto a propósito de las palabras del monseñor de Arequipa, que se refirió a expresidente del TC, Óscar Urviola, como "puneño nacionalizado arequipeño..."
En Pantaleón y las visitadoras, el personaje central de la obra de Mario Vargas Llosa, el capitán Pantaleón Pantoja es enviado a los andes como un castigo tras descubrirse que organizó un servicio de visitadoras (prostitutas) para soldados de Iquitos.
El cantante de los Nosequien y los Nosecuantos, Raúl Romero, también mencionó simbólicamente a los habitantes de esta región. En uno de sus conciertos en Cusco, interpretaba su popular canción Magdalena que dice "negra, negrita" y el público respondía: "Negra… tu madre”. Con uno de sus músicos, Romero expresó: “… Yo creo que hay gente de Puno”.
Estos ejemplos manifiestan un develado prejuicio contra los poblados del ande y puneños. Mientras que en la redes sociales, como en las calles, la discriminación y el racismo es manifiesto, incluso se llega a calificativos de grueso calibre.
La frase del arzobispo de Arequipa, Javier del Río Alba, encendió más el debate. El religioso se expresó contra el expresidente del Tribunal Constitucional, Óscar Urviola, como "puneño nacionalizado arequipeño, horroroso", cuando mostraba su disconformidad a un fallo que emitió esta instancia judicial.
En el análisis de Pablo Najarro, la estigmatización a Puno se explica en dos planos, uno geográfico y el otro social. El primero está referido al distanciamiento entre la capital y las regiones del interior del país. El segundo, "el puneño aimara está considerado como el más indígena del país", al cual solo se le reconoce su rebeldía. “Vendimos la imagen que en Puno hay gente que camina con su alpaca, vive en chullpas y navega en balsas por el Titicaca. Nos hemos hecho el harakiri”, sostuvo.
El analista político indicó que el estigma de Puno, como un lugar para pasar penurias, es histórica. Recordó que las islas del Titicaca (Taquile y Amantaní), fueron cárceles a inicios del siglo XX, en la que terminaron desterrados varios políticos y dirigentes locales de otros puntos del país. 
“Eso explica por qué también se construyó el penal de Challapalca y Yanamayo, donde terminaron varios presos por terrorismo. Terminaron ahí para someterlos al frío y encierro lejos de la capital”, aseguró. 
Contrabando y minería
Para el sociólogo Carlos Flores, hay aspectos políticos y socioeconómicos que hacen que sean vistos con el rabillo del ojo. Recordó que en estas tierras no hay empresas de gran inversión ni actividades comerciales diversas. 
Eso abrió el paso al contrabando y la minería ilegal, que si bien dinamizan la economía,  generaron que la sociedad cree sus propias reglas de convivencia, al margen del Estado centralista.
 “Las noticias más sorprendentes como linchamientos salen de Puno. Eso le crea una idea de Puno al colectivo nacional. Eso sumado a que es una zona fría y de gente de campo. Entonces es suficiente para etiquetar con algunas de estas características”, explicó.

CONGRESISTAS DE PUNO CONDENAN EXPRESIONES RACISTAS DE ARZOBISPO DE AREQUIPA
LA REPUBLICA Liubomir Fernández. 16AGO17.- Cuatro congresistas por Puno y dos legisladores de la capital emitieron un comunicado para pronunciarse sobre las expresiones del arzobispo de Arequipa, Javier del Río Alba. El líder religioso, según  un audio, llama “puneño nacionalizado arequipeño, horroroso” a Óscar Urviola Hani, expresidente y actual integrante del Tribunal Constitucional (TC).
Las declaraciones del arzobispo se dieron cuando opinaba de un dictamen emitido por el TC despenalizando las  relaciones sexuales en menores de edad. Del Río precisa que cuando utilizó el calificativo horroroso no se refería a Urviola, sino al fallo.
Para los legisladores las declaraciones del religioso tienen una carga discriminadora y segregacionista porque hacen alusión en forma innecesaria al lugar de nacimiento del magistrado.
Comunicado. Parlamentarios respetan libertad de expresión de obispo pero rechazan su carga segregacionista. Suscribieron el pronunciamiento el congresista Oracio Pacori Mamani, Lucio Ávila Rojas, Alberto Quintanilla Chacón, Edilberto Curro. Se sumó al cuestionamiento el congresista puneño representante por Lima Yonhy Lescano Ancieta y Manuel Dammert Ego Aguirre.
Los seis coincidieron en el sentido que “los espacios de crítica y libertad de expresión deben respetarse siempre y cuando no se promueva la discriminación".
  Se precisa además que las declaraciones de  Javier del Río solo promueven la animadversión entre peruanos y crea un ambiente negativo entre puneños y arequipeños.
Los legisladores esperan que el obispo se rectifique cuanto antes. “Esperamos un pronta y clara rectificación del arzobispo Del Río hacia todo el país y a los ciudadanos puneños que con justa razón se ven ofendidos por sus declaraciones”, finaliza el pronunciamiento.
En cambio, la parlamentaria Alejandra Aramayo, elegida por Arequipa y con raíces puneñas, no se sintió ofendida por lo expresado por el arzobispo.
Pidió a sus paisanos no sentirse estigmatizados ni ofendidos. En todo caso, las declaraciones de monseñor “han sido en otro sentido”, agregó.
Para el catedrático universitario y analista político Eland Vera, las declaraciones del religioso no hacen otra cosa que hacer menos a alguien, no por sus errores personales, sino por su lugar de origen. Aseguró que esta forma de expresión es propio de quienes en Arequipa no aceptan que los nuevos arequipeños son gente progresista que llegó de otras regiones. 

ALPACAS MÁS FINAS DE CARABAYA LOGRAN RÉCORD GUINNESS
Escribe: Los Andes 22AGO17.- En el marco de la XXIV Feria Nacional de Camélidos Sudamericanos, Productos Agropecuarios y Artesanales (FECASAM), en la provincia de Carabaya, se hizo el ingreso de las alpacas más finas del mundo al libro de los Récord Guinness.
La adjudicadora de los Guinness World Récord, la colombiana Natalia Ramírez, arribó a Carabaya, en donde se realizó el espectáculo de belleza y calidad de los mejores ejemplares de alpacas, en las razas Huacayo y Suri.
La actividad se inició a las 11:00 horas de ayer, cuando los productores alpaqueros hicieron el recorrido y exhibición de los animales por un espacio de un kilómetro, ataviados con trajes autóctonos; además, se realizó la exhibición de danzas, platos típicos, artesanía, entre otras actividades.
468 alpacas fueron necesarias para obtener el récord mundial, las cuales ponen a Carabaya en el ojo del mundo y, a la vez, la posicionan como la única capital alpaquera. La población y las autoridades celebraron el significativo logro.


PROYECTO CLUB DEL PUEBLO EN VEREMOS
Escribe: Los Andes 22AGO17.- “No hay voluntad de Juan Luque, ni presupuestos de su gestión para que esta obra se ejecute”, señaló Walter Quispe Santos, consejero regional por Puno, sobre el proyecto de construcción del Club del Pueblo. No obstante, el exalcalde del Centro Poblado de Salcedo (Puno), Iber Maldonado, manifestó lo contrario.
“Juan Luque ha pospuesto la ejecución de esta obra”, expresó Quispe Santos, aseverando que no cuenta con presupuesto alguno. “Lo que el gobernador debería hacer, es al menos empezar la construcción de un tramo”, añadió.
Sin embargo, Iber Maldonado sostuvo que en una reunión con Juan Luque, la semana pasada, este le comentó la posibilidad de dar inicio a la construcción del complejo recreacional Club del Pueblo, componente 2 (Coliseo cerrado), en octubre próximo.
Respecto a las declaraciones del consejero regional, la exautoridad señaló que lo más probable es que se asigne a la obra un presupuesto inicial que posteriormente se incremente. El proyecto “Mejoramiento de la Infraestructura Recreativo Deportivo Cultural del Club del Pueblo, Componente 2, Coliseo cerrado”, como se sabe, fue aprobado a fines del año pasado. (María A. Guerra)

PROVIAS NACIONAL LICITARÁ ASFALTADO DE 23 CARRETERAS EN PRIMER SEMESTRE DE 2018
CORREO PUNO Mayda Lope 19AGO17. - Mil trescientos kilómetros de vías están dentro del paquete.
En marzo del año 2018 se iniciará la intervención en las 23 carreteras comprendidas en el programa Pro Región Puno, informó el alcalde de la provincia de Carabaya, Edward Rodríguez Mendoza, quien estuvo en la ciudad de Lima, el jueves 17 de agosto junto a otras autoridades locales.
Durante esta visita a la Capital de la República, se reunieron con los funcionarios del Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
Al término del encuentro entre autoridades locales y nacionales, se confirmó la ejecución de los 23 proyectos de las carreteras de Pro Región Puno. Se trata de mil 300 kilómetros de carreteras que serán asfaltadas a nivel de toda la región. Provias Nacional se encargará del proceso de licitación que demorará un aproximado de 5 meses.
Según refiere Rodriguez Mendoza, este proceso deberá iniciarse en el mes de setiembre u octubre a más tardar.
Trabajo. Estos proyectos estuvieron entrampados por años, indicó el burgomaestre de la provincia de Carabaya. “Creemos que la ejecución de las 23 carreteras es una buena noticia para toda la región Puno, ya que durante muchos años venimos solicitando que este proyecto se considere como punto principal en l agenda Puno. Por fin, luego de este trabajo pudimos lograr aterrizar en buen termino”, precisó.
Las carreteras que serán ejecutadas en la provincia de Carabaya son cinco; sin embargo una de las mas importantes es la carretera Nuñoa - Macusani, también se tienen, las carreteras Abra Susuya - Ayapata, Abra Susuya - Ituata, Ajoyani - Coasa y Carlos Gutiérrez - Usicayos. El presupuesto de asfaltados esta dividido en 4 paquetes, con un presupuesto de 31 millones de soles, la ejecución de estos proyectos tardará de cuatro a cinco años hasta la culminación de los mil 300 kilómetros de asfaltado.

POSTERGAN CENSO MINERO POR NO EXISTIR NORMATIVIDAD PARA SU APLICACIÓN
CORREO PUNO Mayda Lope 18AGO17 .- Dirección Regional de Energía y Minas presentó un borrador de la ley que deberá ser evaluado.
Las autoridades de la Dirección Regional de Energía y Minas (Drem) Puno, suspendieron el censo minero programado para el 15 de agosto, por la falta de una normativa que garantice el cumplimiento de este estudio.Según, Jesús Obed Alvarez Quispe, Ingerniero III y encargado de dirección de la Drem, el 11 de agosto, esta institución presentó un borrador de la normativa requerida para la realización del censo. 
La propuesta debió ser evaluada por todas las entidades nacionales involucradas en el asunto, tales como: la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el Servicio Nacional Forestal y deFauna Silvestre (Serfor), el Ministerio del Ambiente, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Energía y Minas(MEM).
Hasta el momento no se conoce la fecha para la que se reprogramará la acción de recojo de información, ya que los funcionarios de la dirección regional esperan el resultado de la evaluación de las autoridades nacionales.Sin embargo, se sabe que este estudio es un piloto que se aplicará únicamente en el departamento de Puno
Tras las conclusiones a las que se llegue, el Ministerio de Energía y Minas analizará la posibilidad de replicar la experiencia a nivel de todo el país.El censo tiene el fin de evaluar el nivel socioeconómico que mantienen las poblaciones que viven en las zonas mineras, así como, identificar el número de personas que realmente se dedican a la actividad minera y quiénes se benefician de forma directa e indirecta de las rentas.
Para lograra este objetivo, el registro será aplicado durante dos meses, empezando por los centros poblados de La Rinconada y Cerro Lunar, donde existe mayor cantidad de poblaciones mineras, posteriormente se continuará con las provincias deSandia, Carabaya y San Antonio de Putina.
Para la realización de este trabajo , se contará con la participación de 20 profesionales de la Dirección Regional de Energía y Minas y el Gobierno Regional.

JUVENTUD OBRERA Y Q’’HANTATI URURI DE CONIMA GANADORES TRIUNFARON EN CANCHARANI
El Conjunto de Arte y Folklore Sicuris Juventud Obrera y La Asociación Emblemático Conjunto de Sikuris Q’’hantati Ururi de Conima fueron los ganadores del XL Concurso de Sicuris 2017 Virgen de Cancharani. 
SERIE "A"
1. Conjunto de arte y folklore sicuris "Juventud Obrera" 92.63
2. Agrupación de zampoñistas del altiplano del barrio Huajsapata 92.03
3. Conjunto de sicuris del barrio Mañazo 90.62
SERIE "B"
1. Asociación emblemático conjunto de sicuris Q'hantati Ururi de Conima 89.70
2. Conjunto de música y danzas autóctonas Wiñay Q'hantati Ururi de Conima 89.10
3. Asociación cultural sikuris Claveles Rojos de Huancane 87.85
El concurso organizado por la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno, inició a las 10:30 de la mañana, a pesar de que estuvo programado para las 10:00 horas, los primero en pisar el escenario fueron 7 conjuntos en exhibición. Tras ellos, el primer grupo en concursar fue Sikuris Glorioso San Carlos.




DOCUMENTAL SOBRE EL LAGO TITIKAKA


EN EL "DIA DEL FOLKLORE"

HABLANDO CLARO: ¿FOLKLORE O CULTURA POPULAR?
Escribe: Guillermo Vásquez Cuentas
Precisando términos y significados
Folklore (o “Folclor”, según una corriente “castellanizadora”) deriva de las voces de la lengua inglesa “folk”= gente, pueblo, y “lore”= saber, conocimiento. Se trata de un neologismo anglo-sajón acuñado por el arqueólogo William Jhon Thoms, el 22 de agosto de 1846 (por eso “Día del Folklore”), fecha en que apareció un artículo suyo en la revista inglesa THE ATENEUM, en el cual trató sobre la permanencia de ciertas manifestaciones culturales en la sociedad inglesa de su tiempo.
La interpretación del término folklore no ha sido homogénea entre sus difusores, usuarios y seguidores. Así, unos creen que su contenido conceptual es “lo que se sabe del pueblo” y no “lo que sabe el pueblo”, como lo conciben otros, creemos que correctamente. La primera interpretación ha hecho que el término “folklore” denote lo colorido, lo pintoresco, lo exótico, lo turístico y a veces es usado para referirse a algo “inferior”, despectivamente. Por esto, cuando se discutió en el parlamento peruano el proyecto de ley por la que se declaró a Puno como Capital del Folklore Peruano, se desechó la fórmula “Capital Folklórica del Perú”, porque esto antes que un encomio sugería una minusvaloración.
Hay que tener en cuenta que el pueblo inglés, casi uno solo, evolucionó a través del tiempo en forma homogénea, uniforme. Tiene unidad racial, lingüística y cultural. Por eso, el término en su acepción de “lo que sabe el pueblo” le es plenamente aplicable. No ocurre eso en el caso peruano, que presenta una sociedad cuya heterogeneidad está explicada por su historia, destacando en ella las tres caracterizaciones que definen su realidad: pluricultural, multiétnica, multilingüe.
PAUKAR
Para nosotros, en nuestro país en vez de hablar de “folklore”, procede hablar más bien de “cultura popular”. Cultura, porque engloba a todos los productos logrados históricamente en los múltiples procesos de la creación humana; y popular, porque esa cultura es creada, cultivada y modificada en el seno de las capas sociales más amplias del pueblo, entendido este no en el sentido político ni sociológico, sino en cuanto sociedad global o amplia colectividad humana.
Téngase en cuenta que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la Cultura Popular como “Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo”.
En el análisis, la Cultura Popular presenta dos grandes aspectos: Por una parte el conocimiento, pero no el conocimiento erudito, científico, exclusivo de élites intelectuales o profesionales, sino el conocimiento empírico, vulgar, desinteresado, difundido en las multitudes. Por otra parte, la Cultura Popular presenta el arte, tanto en su dimensión estética, como en aquella otra segunda dimensión que corresponde a las habilidades y destrezas que poseen los seres humanos.
Ese conocimiento y ese arte, para ser efectivamente considerados como aspectos de la Cultura Popular, deben presentar dos grandes características:
Por una parte deben ser conocimiento y arte colectivos, en el sentido de que se hallan “socializados” o difundidos, propagados en una colectividad humana, constituyendo un patrimonio de esta; en suma, deben acreditar una práctica más o menos permanente y generalizada en sectores sociales determinables en el seno del pueblo. Por ser colectivos, populares, escapan a la lógica individualista occidental, que informó y sustentó en su momento, la creación del término “folklore”.
Por otra parte, ese conocimiento y arte populares, deben ser tradicionales, en cuanto son producto de condicionamientos históricos y geográficos. A lo que fue y a lo que es, a lo que será o podría ser ese conocimiento y ese arte, como legados transmisibles en el desarrollo de una colectividad humana determinada y asentada en un territorio.
¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN EL PERÚ?
El escenario social e intelectual del Perú de hoy, presenta como una de sus notas distintivas la vivificación cultural de lo andino. Lo autóctono, la tradición cultural, la tecnología andina, la medicina natural, la música y las danzas tradicionales, etc. etc., mantienen y van ganando –no sin las dificultades impuestas por el embate cultural foráneo- cada vez más espacios en la sociedad. En algunos lugares del Perú más que en otros, es cierto.
Sabido es que a ese fenómeno contribuye decisivamente el migrante andino, asentado de las urbes costeñas.
Hay quienes creemos, al igual que Rodrigo Montoya, que “la esencia cultural, la matriz cultural de la sociedad peruana es la cultura andina”. Lo andino se manifiesta en diversas formas. Se manifiesta en la permanencia a veces subyacente a veces explícita de una cosmovisión andina milenaria que se hace patente en diversos sistemas de creencias a través de ritos, cuentos, leyendas, mitos, así como en la asunción consciente de ciertos valores sociales, religiosos, éticos. Se manifiesta también en la identidad sentida por las mayorías poblacionales con su medio social, histórico, cultural, lingüístico y físico natural.
Las relaciones humanas, las fiestas patronales, la música, la danza, las artesanías, y otras formas de expresión artística popular, son manifestaciones o formas externas de la cultura andina, a las que la educación oficial nos enseñó a mirarlas como meras expresiones formales pertenecientes al pasado.
Como apunta certeramente Arrufo Alcántara, catedrático de la UNAP, “esa herencia cultural es viva y actuante, por eso tenemos que volver a mirar lo nuestro. Lo andino está pues siendo objeto de redescubrimiento, en medio de centurias de persecución, satanización, destierro y desprecio. Sin embargo hay que decir que las manifestaciones de la cultura andina se desenvuelven en condiciones sumamente desfavorables y adversas frente a la hegemonía de la lógica de la racionalidad moderna occidental. Téngase en cuenta que la opresión cultural en la colonia y la República ha sido sistemática y hasta cruel (Santa Inquisición, evangelización, segregación social). Sin embargo el hombre andino no dejó de persistir en su cultura, que subsiste en su práctica y en su inconsciente”.
¿Por qué subsiste la cultura andina? José María Arguedas ha aportado a la explicación de tal fenómeno señalando que la cultura andina tiene su mejor defensa en su larga data de evolución histórica. Además, frente a la irrupción de la cultura occidental europea traída por los invasores españoles, el hombre andino supo enfrentar la imposición de esa cultura mediante su asimilación sincrética, redefiniéndola desde su propia visión y sus propios intereses culturales. Señaló asimismo que “el hombre andino mantiene virtualmente intacta su matriz cultural, desarrollada en su propio medio geográfico y social”.
NONIS
Por lo demás, el hombre andino ha creado y desarrollado ciertos mecanismos de resistencia a la opresión cultural externa, cuando no de oposición y confrontación. La confrontación más nítida y dinámica que se ha dado en el campo cultural, tiene que ver directamente con los rituales, la música, la danza, las festividades. Esto ocurre claramente en la región de Puno.
LA COREOGRAFÍA 
En el bagaje cultural de Puno se han destacado la música y la danza, especialmente en el ensamble, en el encuentro, en la conjunción de ambas, a la que llamamos propiamente “coreografía popular”.
A este respecto, acudamos otra vez al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Coreografía, en las acepciones pertinentes al tema que tratamos, es: “En general, arte de la danza” o “Conjunto de pasos y figuras de un espectáculo de danza o baile”. Y Bailar no es sino “ejecutar movimientos acompasados con el cuerpo, brazos y pies”.
Pero –a menos que se trate de una práctica artística distinta cual es la mímica- las series de movimientos corporales y desplazamientos en un espacio dado (“pasos”, “figuras”, “mudanzas”) inherentes al baile o danza, requieren ineludiblemente de la música, componente que provee los acordes, la melodía, la cadencia, el ritmo, el compás, que guían y condicionan los movimientos.
La música viene a ser en la práctica coreográfica el estímulo sonoro que procesado por el cerebro humano desencadena el movimiento corporal. Solo con la música se produce el arte de la danza, es decir, la coreografía. La música puede andar sola y muy bien, pero el baile o danza, no, puesto que para erigirse en práctica coreográfica requieren del son, su audible complemento sine qua non.
De ahí que hablar de “danza folklórica” (además de usar impropiamente un derivado del exótico término “folklore”) sea aludir solo a uno de los aspectos del fenómeno danza o baile, lo cual es parcialización a favor del movimiento en perjuicio del sonido. Alguien podrá contradecir ese juicio señalando que la danza presupone la música, pero esto constituye además de incuestionable omisión, falta de necesaria consideración a aquellos artistas quienes con sus habilidades y destrezas arrancan de los instrumentos que ejecutan los sonidos que hacen posible la realización de la magia de la danza: los músicos.
LA COREOGRAFÍA POPULAR EN PUNO
Es la coreografía popular puneña, la que –de las manifestaciones culturales populares de la región- ha logrado mayor divulgación ante los ojos de peruanos y extranjeros; y la podemos ver en muchos lugares y en distintas fechas del calendario de festividades del departamento de Puno, pero con notoriedad evidente en la Festividad de la Candelaria, todos los años, en febrero.
La práctica coreográfica popular en Puno constituye un fenómeno que no tiene parangón con otros lugares del país, en los que si bien existen muchas y bellas estampas, no llegan sin embargo a la gran diversidad y número, cultivo permanente, masivo e
institucionalizado como ocurre en Puno. La diversidad alcanza a los ritmos y sones, a las vestimentas, a los ritos y costumbres, y en general a todo aquello que engloba el quehacer coreográfico. En suma, parte no desdeñable de la diversidad existente en la sociedad peruana se reproduce en Puno.
Fue esa realidad cultural puneña, objetiva y comprobable, la que llevó a los legisladores de 1985 a la aprobación de la Ley Nº 24325 mediante la cual se consagra el acto declarativo del Estado a favor de Puno, a cuya ciudad capital se la declara legalmente como “Capital del Folklore Peruano”.
Ese reconocimiento, con el tiempo, fue la antesala de ese otro reconocimiento mundial que se produjo a través de la inscripción de la Festividad de la Candelaria en el Registro del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por parte de la UNESCO.


domingo, 20 de agosto de 2017

PINTORES PUNEÑISTAS: CARLOS DREYER

Esteves

LOS PUNEÑOS Y SU IDENTIDAD

LECTURAS INTERESANTES Nº 775
LIMA PERU            20 AGOSTO 2017
¿MESTIZOS, QUECHUAS O AYMARAS? 
DUDAS Y REAFIRMACIONES PARA UNA AUTOIDENTIFICACIÓN ÉTNICO-CULTURAL 
(*)
Por: Enrique Rivera Vela , Setiembre 2008
Difundido por La Casa del Corregidor. Puno

1.  INTRODUCCIÓN
  La presente investigación está orientada hacia la presentación y análisis de las categorías étnico-culturales que emplea la población de la ciudad de Puno-Perú para autoidentificarse. Para ello, se
realizó una investigación en esta ciudad donde, a diferencia con lo que ocurre en el resto del país, su población está conformada por descendientes de las antiguas poblaciones de quechuas aymaras, uros, además de la población citadina hispano hablante. Frente a esta realidad con frecuencia los descendientes de las poblaciones originarias prefieren emplear las categorías étnicas “quechua”, “aymara” o “uro” para autoidentificarse, dejando de lado las categorías raciales “indígena” e “indio” que los “otros” integrantes de la sociedad suele emplear para identificarlos, por considerarlas una creación de los grupos de poder y sus descendientes que gobiernan el Perú desde los años de la colonización, y por ser categorías peyorativas; sin embargo, es común que los hijos de “quechuas” o “aymaras” que viven en la ciudad prefieren considerarse como “mestizos”. Queda claro que las categorías “indígena” e “indio” son empleadas de manera despectiva, aunque en el discurso oficial del Estado Peruano, constantemente se hace uso de la categoría “indígena” para referirse a las poblaciones de los pueblos originarios del Perú.
  Además de la revisión bibliográfica y de la conversación con jóvenes y adultos  residentes en la ciudad, para los fines de la investigación se realizó una encuesta[1] a 130 personas cuyas edades fluctúan entre 18 y 72 años, la mayoría de encuestados[2]  manifestaron seguir estudios superiores o se trataba de gente profesional.
2.  CATEGORÍAS ÉTNICO-CULTURALES DE AUTOIDENTIFICACIÓN
    Desde hace unas décadas, la antropología ha dejado de lado las discusiones sobre la clasificación racial de la población, motivado por la carga discriminatoria que el tema conlleva y por  considerar que las diferencias entre seres humanos no está dada por cuestiones raciales, pero sí por cuestiones culturales. Sin embargo, no se puede negar que el racismo es aún un fenómeno latente en todo el mundo, y en Latinoamérica, tal vez  el Perú es uno de  los países donde existe mayor prejuicio racial pese a ser un país donde predomina el mestizaje racial y cultural.
   Puno es uno de los departamentos del sur andino peruano con fuerte presencia de población descendiente de los antiguos pobladores que habitaron estas tierras antes de producirse la invasión española, por tanto se puede afirmar que la cultura que se desarrolla en la localidad, está impregnada de elementos y valores tradicionales provenientes de las culturas originarias quechua y aymara, sin dejar de lado otros elementos culturales propios de occidente, que en un mundo globalizado, se han extendido por todos los rincones del planeta.
DREYER Capachiqueñas en combi
  La población de la ciudad de Puno está conformada, principalmente, por migrantes e hijos de migrantes procedentes de las zonas rurales del departamento, que se instalan en la ciudad  con toda su familia y,  en otros casos, envían a sus hijos para que sigan estudios superiores en la ciudad, muchos de los cuales, una vez culminado sus estudios, prefieren quedarse en la ciudad, migrar a otra ciudad, y pocas veces regresar a  sus lares de origen. Pero a la vez un buen número de población puneña, según los datos de los dos últimos censos realizados en el Perú (1981 y 1993), tiende a emigrar a otras ciudades en busca de mejores oportunidades para su desarrollo personal y familiar, de esta manera hacia 1993 los cinco  departamentos que han recibido mayor cantidad de migrantes puneños son: Arequipa (27 511), Lima-Callao (18 011), Tacna (9 566), Moquegua (5 579) y Cuzco (5 176).
  Aunque la presente investigación está referida solamente a la manera como se autoidentifica la población de la ciudad de Puno en la actualidad, es necesario mencionar un artículo escrito por Rodrigo Montoya (1986) en el que presenta un amplio listado de categorías utilizadas por los campesinos y los terratenientes del altiplano peruano y de los andes en general, con las que se perciben recíprocamente; según dicho artículo “Cuando los aymaras del altiplano peruano hablan de sí mismos se llaman qaqe (hombre, gente)” mientras que  “Los quechuas se llaman a sí mismos runa, natural”; de otro lado, las categorías utilizadas por los terratenientes  para referirse a los campesinos cuando éstos no están presentes son: “indio, cholo, unu qaqe (gente del perro), indígena, aborigen”; y, cuando  están  frente a ellos  los llaman: “hijo, hija, hombrecito, mujercita”.
   Con la finalidad de conocer la autoidentificación étnico-cultural  de la población, se formularon dos preguntas: la primera de ella fue ¿con qué categoría racial se autoidentifica?[3] Una vez elegida una de las alternativas, el/la encuestado/a debía responder por qué se autoidentificaba con dicha categoría, los resultados obtenidos son presentados en el siguiente cuadro.

CUADRO Nº 1
¿Con qué categoría racial se autoidentifica?

 HOMBRES %
 MUJERES  %
 TOTAL %
BLANCO
 -
 2.0
  0.8
CRIOLLO
  8.8
 4.0
  6.9
MESTIZO
47.5
56.0
50.8
INDIO
12.5
  8.0
10.8
INDÍGENA
21.3
12.0
17.7
OTRA*
  7.5
14.0
10.0
NINGUNA
  2.5
  4.0
  3.1
TOTAL
   100.0 %
  100.0 %
  100.0 %
Fuente: Elaborado por el investigador
* Categorías como: cholo, campesino, andino o nativo

  Los resultados del cuadro, muestran que del total de encuestados/as, la mitad (50.8%) se autoidentifica como mestizo/a, con el 17.7%  se encuentran quienes se autoidentifican como indígena, un 10.8% como indio/a, el 6.9% como  criollo/a, sólo el 0.8% como blanca[4]; de otro lado, el 10.0% no se identifica con ningunas de las categorías propuestas, ellos/as prefieren autoidentificarse como cholo/a, campesino/a, andino/a o nativo/a. También se observa  que el  3.1%, no se identifica con categoría alguna, pues opinan que ya no se debe hablar de cuestiones raciales “porque todos somos iguales”.
  La segunda pregunta fue:  De las siguientes categorías ¿con cuál de ellas se identifica más? De igual modo que la anterior, también  se debía responder el porqué de dicha elección, los resultados  se presentan en el cuadro N° 2:
CUADRO N° 2
De las siguiente categorías ¿con cuál de ellas se identifica más?

HOMBRES %
MUJERES %
TOTAL %
INDIO
  6.3
-
  3.8
INDIGENA
12.4
 12.0
12.3
QUECHUA
48.8
54.0
50.8
AYMARA
26.2
24.0
25.4
NINGUNO
  5.0
  4.0
  4.6
OTRA
  1.3
  6.0
  3.1
TOTAL
 100.0 %
  100.0 %
  100.0 %
Fuente: Elaborado por el investigador

  Los resultados de este cuadro, permiten sostener que al menos tres cuartas partes de los entrevistados (76.2%), se autoidentifican con una categoría étnica: el 50.8% como quechua y el 25.4% como aymara; los/las demás optaron por autoidentificarse como indígena (12.3%), o como indio/a (3.8%).  Con ninguna de las categorías antes mencionadas  el 4.6% y el 3.1%  menciona otra categoría (puneño, andina).
   Comparando ambos cuadros, se observa que la mitad de  encuestados se autoperciben como mestizos/as[5]; así mismo se observa, también, que frente a las categorías étnicas, la mayoría prefiere autoidentificarse o como quechua o como aymara, al menos así se puede constatar en algunos de los testimonios  recogidos:
“Por el decir de mi padre que sus papás fueron herederos de mestizos españoles”, al responder la segunda pregunta, el encuestado muestra identificación con lo aymara:  “me identifico porque sus usos y costumbres son similares con los mestizos (varón, 53, superior, Juli, castellano-aymara).[6]
“Considero que hay una mezcla de razas”,  luego indica su identificación con lo  quechua:  “Por el idioma y porque mi familia pertenece a la zona   quechua de Puno” (mujer, 22, superior, Capachica, quechua).
  En otros testimonios se observa que el mestizaje se da, también, porque uno de   los padres es de procedencia aymara y el otro de procedencia quechua; en este caso como en el que le sigue, además de mostrar una autoidentificación como mestizo, lo hacen como indígena:
“Porque mis padres son de diferentes lugares uno es quechua y mi madre aymara por eso me considero mestizo”, frente a la siguiente pregunta  escogió lo indígena: “porque mis padres no son  de la ciudad son de la zona indígena”  (varón 19, superior, Puno, castellano).
“Porque con la conquista de los españoles pasamos a ser de indios, quechua y aymaras a indígenas, uniéndonos a todos en una palabra que marcó nuestra vida” (mujer, 40, superior, Puno, quechua).
 Al parecer son las mujeres quienes además de considerar la mezcla racial, atribuyen su condición de mestizaje de acuerdo a sus apellidos de origen español, o por pertenecer a familias dueñas de grandes propiedades en la localidad, no obstante, cuando se les formuló la segunda pregunta, hicieron alusión a sus orígenes étnicos:
Ancianas aimaras. MONTUFAR

“Porque mis padres proceden de grandes apellidos como son Paniagua y Miranda”. Al responder la siguiente pregunta optó por identificarse con lo quechua porque: “Mis padres proceden de los aymaras y quechuas” (mujer, 29, superior, Puno, castellano).
“Porque mis padres tienen propiedades (haciendas) y por eso la gente nos dice que somos mistis, pero no solo por eso sino porque no encaja la categoría indio o indígena en un aspecto racial”, luego indicó que se autoidentificaba más como quechua  por la siguiente razón: “Bueno me identifico más con lo quechua porque hablo quechua yo nací en la zona norte del departamento” (mujer, 28, superior, Azángaro, quechua).
  Recordemos que más de una cuarta parte de encuestados (28.5%) se autoidentifica como  indígena (17.7%) o como indio/a (10.8%) en una primera instancia; sin embargo, en la segunda pregunta disminuye al 16.1% quienes aún se autoidentifican como indígena o como indio/a, analicemos las razones. La mayoría de quienes se identifican como indígena hacen alusión a ser descendientes de los habitantes del antiguo Perú: “porque soy descendiente de los Incas” (varón, 35, secundaria, Puno, quechua),  idea que varía al presentarle la categoría quechua con la que también se identifica: “porque mis padres fueron quechuistas y hablo quechua”. Un caso similar es el de una mujer de 26 años que se autoidentifica como indígena “porque es en la categoría que han clasificado a los peruanos que son de comunidades o que tienen esa condición”; pero, al presentarle categorías étnicas se encuentra en una disyuntiva por ser hija de  padres quechuas y aymaras, por lo que afirma sentirse andina:  “Me identifico como andina ya que soy aymara y quechua debido a que mis padres son aymara y quechua, por lo tanto también yo lo soy, sumado a ello la procedencia de  mi comunidad” (superior, Arica, castellano).
    
MEJIA. Quechuas en capacitación
Entre quienes se autoidentifican como indios lo hacen por ser hijos de quechuas y/o aymaras: “porque mi padre y mi madre son indios aymaras de nacimiento“; sin embargo, al leer las categorías étnicas, eligieron una de ellas, en este caso aymara: “porque mi lengua materna es el aymara” (varón 18, superior, Puno, castellano-aymara). De otro lado entre los encuestados con menor nivel de estudios también se observa una mayor identificación con la categoría indio, y en algunos casos, sus respuestas muestran el carácter despectivo del término: “porque somos del campo nos ponen ese apodo”, así mismo se autoidentifica como quechua: “porque somos de esa gente y somos campesinos” (mujer, 54, primaria, Puno, quechua).
   Entre quienes no se identifican con ninguna de las categorías propuestas (blanco, criollo, mestizo, indio e indígena), indican otra como  nativo o campesino, y al presentarle las categorías étnicas, la mayoría prefirió autoidentificarse con una de ellas, este es el caso de un varón de 25 años que se autoidentifica primero como nativo, para luego  afirmar ser aymara  “porque nací, me crié, vivo y pienso morir por mi nación aymara” (superior, Puno, aymara). En otro caso un encuestado afirma ser campesino: “porque soy descendiente del hombre que vive en el campo, que se dedica a la actividad agrícola, ganadería bajo las diferentes costumbres y tradiciones andinas”, para luego mostrarse como aymara: “porque soy hablante de la lengua aymara y cuasi conocedor de sus costumbres y cultura tradicional “ (varón, 22, superior, Huacullani, aymara).
Mistis
    De los pocos casos en el  que el/la  encuestado/a se autopercibe como  criollo/a se debe al hecho de haber vivido  una temporada en alguna ciudad de la costa y/o porque uno de sus padres no es natural del departamento de Puno, este es el caso de un varón de  32 años de edad, nacido en Juliaca, él sostiene ser criollo porque  “he crecido en la costa“, por ello no se identifica con ninguna categoría étnica, no obstante reconocer que su madre es natural de Puno.
     Con los resultados de ambos cuadros, además de las conversaciones que se tuvo con personas del lugar, es posible afirmar que desde épocas coloniales, las categorías que ha empleado la sociedad mayor para identificar a las poblaciones del interior del país, sobre todo de la zona de la sierra,  son “indio”, “indígena” o “serrano”, categorías que conllevan una fuerte  carga peyorativa y discriminatoria; como respuesta de rechazo a dicha categorización, en la actualidad la población de la ciudad de Puno, emplea  con mayor frecuencia las categorías étnico-culturales quechua o aymara para autoidentificarse, generándose, de esta manera, un renacer y reafirmación étnico entre la población citadina puneña.
3. ¿MESTIZOS, QUECHUAS O AYMARAS? Dudas y reafirmaciones para una autoidentificación étnico-cultural
  Los resultados de ambos cuadros permiten afirmar que la mayoría de encuestados en una primera instancia se autoidentifican con la categoría racial mestizo, mientras que luego de mostrarles las categorías étnicas, prefirieron elegir una de ellas: quechua o aymara. Frente a esta información valdría preguntarse ¿cómo se perciben a sí mismos  los habitantes de la ciudad  de Puno?  ¿Cómo mestizos, quechuas o aymaras? Los titubeos y dudas que mostraron algunos de los/las encuestados/as, permite sostener que a pesar que se observa una fuerte autoidentificación como integrantes de un grupo étnico, al menos el 50% se considera como mestizo/a, expresando de esta manera, la carga discriminatoria que acarrean las categorías “indio” e “indígena” que son  las más próximas a  “quechua” y “aymara”. Recordemos que el mestizaje no sólo se expresa  por el cruce racial de una población, en muchos casos  lo
Bandera aimara
que está más presente es un mestizaje cultural, este parece ser el caso de algunos encuestados que se consideran como mestizos/as, tal vez por haber asumido las formas culturales de la población citadina: idioma, estudios, vestido, alimentación, e inclusive algunas costumbres, pues muchos/as reconocen tener un idioma nativo como su idioma materno, y al señalar la procedencia de sus padres, hicieron referencia a zonas rurales quechuas o aymaras del departamento.  
      Pero qué es “indio” y qué “indígena” en el Perú, si bien es cierto como señala Albó (1995) “indio” es una categoría socio-étnica utilizada equívocamente por los europeos para nombrar a las poblaciones de los nuevos territorios descubiertos, creyendo que habían llegado a las Indias Orientales, con el pasar de los años  se convirtió en una categoría que indicaba inferioridad racial y cultural en relación a “ellos”, idea muy extendida hasta nuestros días. De otro lado, la categoría “indígena” que sirve para referirse a las poblaciones descendientes de los antiguos habitantes que vivían en los territorios invadidos por los europeos, también está cargada de connotaciones despectivas y peyorativas. Ambos categorías con la que los europeos y sus descendientes identificaron a los descendientes de los antiguos pobladores de las tierras que invadieron, fueron construidas bajo la idea de superioridad racial y cultural europea occidental, y plasmadas a través del trato inhumano y la explotación al que fueron sometidas las poblaciones indígenas, nativas u originarias de estas tierras; estas ideas son las que se nos ha impuesto e inculcado de manera oficial, informal y cotidiana, es la idea con la que los peruanos hemos crecido y nos han socializado, de allí la poca identificación que la población suele tener hacia las categorías que delaten ser originario de estas tierras.
    ¿Y qué con lo quechua y lo aymara? ¿Acaso no son categorías étnicas a las que también se les suele considerar como inferiores? Es cierto que históricamente todos los grupos étnicos minoritarios, luego de la invasión española, fueron considerados como inferiores, idea muy difundida hasta épocas recientes; no obstante, lo que está sucediendo en las últimas décadas es más alentador de lo que se esperaba, como producto de la expansión indiscriminada del sistema capitalista occidental, la globalización del  mundo, así como la universalización de nuevas ideas como el respeto a los derechos humanos y a las minorías sociales,  hoy en día  muchos grupos étnicos, antes invisibivilizados por la sociedad mayor, ahora están siendo visibilizados y, reclaman por el respeto a sus particularidades y que les permitan desarrollarse en este mundo globalizado sin necesidad de asimilarse del todo a las exigencias del mundo capitalista occidental, de allí que en todo el mundo  se observa un renacer de las identidades étnicas y culturales de las poblaciones originarias, fenómeno que también empieza a observarse en el Perú.
  A pesar que las minorías étnicas en el Perú aún no logran tener la representatividad ni la fuerza que sí la tienen sus similares de Bolivia y Ecuador,  los esfuerzos que realizan las instituciones que buscan sus reivindicaciones, ya sean ONGs,  iglesias, asociaciones conformadas por ellos mismos, instituciones de enseñanza y hasta instituciones estatales como gobiernos regionales, municipios y otros, están permitiendo generar mayor autoestima a través del reconocimiento y/o fortalecimiento de sus identidades culturales; de otro lado, fenómenos como los medios de comunicación, las migraciones, el sistema educativo oficial,  la tendencia globalizadora de la cultura occidental, además de los  compromisos políticos e intereses particulares en los que se encuentran comprometidos algunos de sus dirigentes, se presentan como perturbadores para el logro de una mayor identificación étnica que les permita emprender proyectos reivindicativos comunes, o  la conformación de movimientos étnicos sólidos.

   Como ya se indicó, en la ciudad de Puno, a pesar que un buen sector de la población se autoidentifica como “mestizo”, es más fuerte la autoidentificación como “quechua” o “aymara”, tal vez por la fuerte presencia de las mencionadas culturas en estos territorios o porque, así lo esperamos, realmente se está generando un renacer y una reafirmación étnico-cultural en su población. De otro lado, en entrevistas informales sostenidas con  pobladores de la localidad, y al referirnos a la  identidad nacional, la mayoría respondía que más que peruanos se sentían quechuas o aymaras, las razones que daban a tal afirmación, eran por el hecho de haber nacido en estos territorios, por tener como idioma materno una lengua nativa, por haberse criado en un hogar de padres  de dicha procedencia y por no sentirse representados por quienes deciden el destino del país.
   Finalmente, lo que aún no queda claro es si esta fuerte autoidentificación hacia los grupos étnicos de procedencia, está motivado por una tendencia universal, por el contexto en el que viven y porque se está generando un verdadero sentir étnico, pues aunque me falta información para comprobar el siguiente supuesto, se tiene conocimiento que algunos migrantes puneños una vez que logran establecerse en otras ciudades, en el mejor de los casos suelen identificarse como puneños, dejando de lado las categorías étnicas, si es que acaso, no optan por asumir otras identidades regionales ocultando sus orígenes étnicos a través de un blanqueamiento y/o mestizaje, social y cultural. Si ser quechua o aymara, es percibido como algo natural en la ciudad y en el departamento de Puno, en la percepción de muchos pobladores de la sociedad mayor, sobre todo en las ciudades de la costa y en la capital de la república, ser puneño o de otra región de la sierra peruana, así como ser quechua o aymara, es ser indio, indígena o serrano con toda la carga discriminatoria que los términos conllevan.  
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BIBLIOGRAFÍA
ALBÓ, Xavier
1995    El resurgir de la identidad étnica: desafío prácticos y teóricos. En: “De Palabra y Obra en el nuevo Mundo”. España: Siglo XXI  Editores S.A., p. 409-438.
1988    Introducción. En: Xavier Albó (compilador), “Raíces de América: el mundo
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DEGREGORI, Carlos Iván
1993    Identidad Étnica, Movimientos Sociales y Participación Política en el Perú.
En: “Democracia, Etnicidad y Violencia Política en los Países Andinos”:
Jornadas de Politología. Lima, p.113 -133.
FUENZALIDA, Fernando
1992    La cuestión del mestizaje cultural y la Educación  en el Perú de nuestros
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JACOB, Jean-Pierre
1986    Producción de la Identidad y Poder en el Perú. En: “Identidades  Andinas y
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2003    La Mayoría invisible. Los indios y la cuestión nacional. En: “El Tema
Indígena en Debate. Apo rtes para la reforma constitucional”. Lima:
Impresiones Fimart S.A.C., p. 87-106
MONTOYA, Rodrigo
1986    Identidad Étnica y luchas Agrarias en los Andes Peruanos. En: “Identidades y Lógicas del Campesinado”. Lima: Mosca Azul Editores, p.247-277
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NOTAS:
(*) Trabajo presentado en la XXI Reunión Anual de Etnología - 2007. Museo Nacional de Etnología y Folklore (MUSEF) de Bolivia. Agosto, 2007.
Publicado en: Antropología: Revista de Investigación, Análisis y Debate. Puno, Perú: UNA- Escuela Profesional de Antropología, 2007. Nº 4. Pp. 47-55.
[1] La encuesta se realizó en el mes de marzo del 2005, con el apoyo de estudiantes del octavo semestre de la carrera profesional de Antropología de la UNA-Puno, como parte del Seminario de Etnicidad e Identidad impartido en dicho semestre.
[2] La encuesta se aplicó a 80 varones y 50 mujeres. Sobre el nivel educativo: 58 varones cuentan con estudios superiores, 21 estudios secundarios y 1 con estudios primarios; entre las 50 mujeres, 37 cuentan con estudios superiores, 9 con estudios secundarios y 4 con estudios primarios.
Aunque la encuesta, además de los datos generales, sólo constaba de tres preguntas, causó ciertas incomodidades a algunos/as de los/as encuestados/as, sobre todo a las mujeres, por lo que no se pudo realizar igual número de entrevistas a ambos sexos. Todo hace suponer que hablar de raza y/o de etnicidad   en el Perú de hoy, sigue manteniendo viejos prejuicios.
[3] A pesar que esta investigación emplea la categoría étnico-cultural, fue necesario realizar la pregunta con el término “racial”, el mismo que ya no es utilizado por la antropología por su connotación discriminatoria. Si se hubiese empleado la categoría “étnico-cultural”, de seguro hubiese existido mayores confusiones entre los/las encuestados/as.
[4] El único caso de autoidentificación como blanco, fue de una mujer de 19 años de edad natural de Puno, con padres de Arequipa y Puno.
[5] En el Perú el mestizaje está presente por doquier, no sólo el mestizaje por el cruce de los españoles con los descendientes de los Incas, sino el mestizaje que se ha producido por el cruce de poblaciones de diversos lugares, pues recordemos que además de los descendientes de los pueblos originarios del Perú, la inmigración europea, asiática y africana, ha motivado que en el Perú actual lo “mestizo” sea lo predominante.
En el caso de la  población puneña el mestizaje se ha producido entre los descendientes de españoles con población de los pueblos originarios; pero, también, existe un mestizaje producto de las uniones de  población aymara con población quechua.
[6] Para todo los casos, cuando se presentan los testimonio de los/las  entrevistados/as, serán identificados/as por género, edad, nivel educativo e idioma materno.
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Luis Enrique Rivera Vela (Puno, 1966) es Antropólogo, realizó sus estudios en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, en el 2003 obtuvo el grado de Magíster en Antropología en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Actualmente es docente de Pre-grado y de Maestría en la Universidad Nacional del Altiplano de Puno. Como especialista en temas de antropología de la religión, identidad cultural e interculturalidad ha participado como ponente en seminarios, congresos y foros nacionales e internacionales. El trabajo con el que amablemente colabora permite conocernos mejor y al hacerlo, interactuar con también mejores perspectivas de futuro y desarrollo.

COYUNTURA POLÍTICA PUNEÑA

IVÁN FLÓRES

EL COSTO DE LA FALSA SOBERBIA
Por José Carlos Apaza Alemán
En: SIN FRONTERAS, 20AGO17
La huelga nacional de los maestros preocupa al país, se trata de la formación escolar de nuestra niñez y juventud. La situación de Ollanta Humala y Nadine Heredia, el caso Odebretch, han pasado a segundo plano. Sin embargo, en nuestra región y particularmente, en nuestra ciudad, la atención está centrada en el pedido de prisión preventiva que pesa contra el Alcalde de Puno, Iván Flóres Quispe.
¿De qué lo acusan? De COLUSIÓN AGRAVADA. Según el Artículo 384° del Código Penal en cuanto a la colusión agravada: El funcionario o servidor público que, interviniendo directa o indirectamente, por razón de su cargo, cualquier operación a cargo del Estado mediante concertación con los interesados, defraudare patrimonialmente al Estado o
entidad u organismo del Estado, según ley, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de seis ni mayor de quince años.
¿En base a qué lo acusan? Al irregular manejo de los Cien Mil Soles que donó la Backus para la Festividad Virgen de la Candelaria 2015. Él firmó el convenio y la adenda, designó a su entonces gerente Edgar Centeno Chavarría para que ejecute el proyecto, pero en la práctica, quien dispuso del dinero, fue Inés Béjar, ex asesora de Iván Flóres, con o sin su consentimiento, algo que él tiene que aclarar de forma objetiva. Otro hecho que agrava la situación del alcalde Flóres es que las adquisiciones o gastos hechos con ese dinero, se hicieron al margen de las normas, como si fuese dinero de Iván Flóres o Inés Béjar.
¿Por qué Iván Flóres comete o avala esos errores que terminan siendo delitos?, porque está mal acompañado y mal asesorado. Su entorno de asesores o consejeros es de muy bajo nivel. A su alrededor se encuentran personas sin formación ni cultura, lo único que buscan es el dinero fácil, para ello no escatiman nada, compran, venden, falsifican, desaparecen, hurtan, como si fuese algo normal. Y el alcalde, parece no estar enterado, aunque esos “pirañas” gozan de su entera confianza. Ni siquiera la contratación del ex director de un diario local le ha servido para cambiar esta situación o mejorar su trabajo.
Pese a que fue alcalde de Acora, Iván Flóres, está demostrando no conocer de gestión pública, de lo contrario, no hubiese cometido o permitido que ocurran estos hechos que ahora lo postran en el banquillo de los acusados.
Es el costo de la falsa soberbia. Le han hecho creer que es el mejor alcalde, y no lo es; le dijeron que era líder, y no lo es. Tiene una sobrevaloración sin fundamento.
Ojalá afronte con dignidad este momento crucial de su vida. No le deseo el mal ni la cárcel a nadie, pero la corrupción debidamente probada, tiene que ser sancionada, de acuerdo a ley
.
SALVO MEJOR PARECER.